domingo, 28 de noviembre de 2010

El rescate de Ana María - Mención de Honor









Cierto día Ana María estaba en un banco junto a sus amigas Rosana, Lía y Sabina. A ella le gustaba un chico llamado Ramiro. Cierta vez hablando con sus amigas se le escapó una palabra que describía a su príncipe azul. Sus amigas le preguntaron pero no respondió.
Al llegar a la escuela al otro día, Lía le contó a todo el colegio.
Cuando el muchacho se enteró caminó hacia donde ella estaba y le preguntó qué había pasado. Ana María se puso colorado como un tomate; al comenzar a hablar se dio cuenta de que él también estaba enamorado de ella. Corrió hasta su casa de vergüenza y se encerró en su cuarto. Pensó mucho tiempo hasta que, decidió ponerlo a prueba, le escribió una nota que decía:
“Si me querés tanto como me dijiste, tendrás que buscarme”.
Ana María tomó sus valijas y partió muy lejos.
Al día siguiente. Ramiro llevó un ramo de flores, Sabina le entregó la nota y él se puso muy triste, pero no bajó los brazos. Sabina también le había entregado un mapa que decía: “Encuéntrame, pasa por el puente de cristal, por el castillo rodeado de caballeros con grandes armaduras, por el río de joyas; ten cuidado te puedes ahogar y, por debajo de las de las piernas del dragón. ¡¡Cuidado, exhala fuego!!
Rápidamente Ramiro corrió hasta el puente de cristal pero tuvo problemas: sus pies se resbalaron; sacó su campera roja, la ató a uno de los extremos del puente y con cuidado subió. Al llegar al castillo quiso atravesarlo pero uno de los guardias dijo: _ ¡No puedes pasar!
Ramiro, apurado contó lo sucedido con su princesa Ana María. Éstos se emocionaron mucho y lo dejaron pasar. Cuando llegó al río de joyas pasó cuidadosamente, sin ningún problema pero algo lo ayudó, un pececito al cual Ana María había dicho que lo ayudara.
Ramiro agradeció su nobleza y lo llevó con él. Al llegar junto al enorme dragón,  se dio fe pero cuando quiso atravesarlo éste exhaló fuego, despertó y cuando lo vio preguntó:
_ ¿Qué haces por acá?
Éste respondió:
_Si me ayudas te diré.
_Bueno, contestó, necesito que atravieses ese camino de flores y me ayudes a encontrar mi princesa. Ramiro subió al lomo del dragón y volaron a encontrarla.
Entre árboles la encontraron aterrizaron en tierra firme y allí, Ramiro le dijo:
_ ¿Por qué te fuiste?
_Necesitaba saber si me querías.
_Claro que te quiero, vuelve conmigo.
Se abrazaron fuertemente y volvieron a su ciudad, en el lomo del dragón.

 DAHYANA PERÍN