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domingo, 28 de noviembre de 2010

Un raro sueño










Hola soy Federico y les voy a contar lo que me pasó el lunes pasado, tal vez crean que soy un loco pero igual se los cuento.
El domingo me fui a dormir de mi tío, mi casa quedó sola, no había nadie, además del perro. Un montón de veces me fui y dejé la casa sola, pero hoy, no sé por qué tenía un presentimiento de que algo iba a pasar, me arrepentí y volví  enseguida, pero cuando entré a mi cuarto, no era mi cuarto. Corrí al baño, mi baño no era mi baño, me miré en el espejo y…  no era yo. Era un hombre mitad robot y mitad humano.
Pensé que me estaban haciendo una broma, pero cuando salí todo era distinto a lo que era antes, había robots, humanos con partes del cuerpo de materiales raros, máquinas que caminan, autos voladores…
Estuve así tres días, pero seguía sin saber dónde me había metido.
El cuarto día, por la noche me dormí pero cuando desperté todo era normal, todos dicen que fue un sueño pero yo digo que pasó de verdad.

GUADALUPE TROMBETTI

Jazmín y Croac - Mención de Honor











Hace mucho tiempo, en un antiguo palacio de Roma, vivía la princesa jazmín. Sus padres no la dejaban salir del castillo por miedo. Tres meses después se enteró de que la iban a obligar a casarse. Jazmín, preocupada, les dijo a sus amigos que se iba a escapar, ellos le dijeron que estaban muy de acuerdo.
Cuando le avisaron al rey Milos, ordenó a todos sus soldados que convencieran al árbol encantado de que si la veía, con sus manos de rama la detuviera.
La planta no la vio.
Jazmín se había caído en una cueva con muchas piedras filosas y muy duras.
Allí la muchacha conoció a un sapo llamado Croac, la muchacha empezó a sentir sentimientos por él, se enamoró. Pasaron treinta y cuatro días hasta que por fin lograron salir.
A Jazmín sus padres, como de costumbre la castigaron, pero la dejaron quedarse con Croac.
Cada día se amaban más y decidieron casarse, Jazmín, muy segura, aceptó.
Al día siguiente Croac le dijo:
_Mirá que cuando me case con vos, me vas a tener que planchar la ropa, cocinar y muchas cosas más.
Jazmín, preocupada por las cosas que iba a tener que hacer dijo:
_ Cro, vení, te voy a mostrar mi casona.
Cuando llegaron a la cocina, Jazmín metió a Croac a una olla.
Fue la familia a comer, hicieron la presentación, ¡sapo a la naranja!
Y así fue para Jazmín un final feliz y para Croac, uno muy rico.

 EUGENIA TORREGIANI

El tesoro perdido - Mención de Honor









Una noche, mientras mamá y papá no estaban, el abuelo insistió en contarnos una de sus historias, yo me negué completamente pero Liz, mi hermana menor me dijo:
 _Por favor Laura_.
Entonces me senté a escuchar sólo un tramo de la historia.
_Hace muchos años, en Manhatan, dos niñas descubrieron una pirámide, estaba escondida bajo tierra, pero al presionar un botón, salía a la superficie. Ellas querían encontrar el tesoro escondido pero primero debían balancearse por las lianas, pasar por arenas movedizas, engañar a la astuta momia, a la que sólo podías esquivar pegándole en la calavera, lo más tenebroso era abrir el sarcófago, pero después de todo esto había una puerta mágica que daba a desierto y sobre un cactus, se encontraba el tan buscado tesoro.
Al día siguiente Liz despertó y con esa rara idea y me dejó bien en claro que si no la ayudaba se escaparía. Sin tener otra opción decidí acompañarla. Cuando estábamos por salir se dirigió a la habitación del abuelo y tomó un mapa que estaba entre sus cosas, ahora sí, me dijo Liz.
Partimos de casa como si fuéramos aventureros. Le pedí cordialmente el mapa y le pregunté:
 _  ¿El abuelo?_
 Ella me respondió:
-Esta mañana temprano se fue a su casa; mamá y papá fueron a llevarlo. Después de mucho caminar encontramos el botón que hizo que una pirámide saliera desde debajo de la tierra y fue ahí cuando nos metimos dentro de ella.
Al rato, comenzaron los problemas, lianas, arenas movedizas, no fueron difíciles pero según la historia ahora se venía lo peor, y de entre las sombras salió la momia.
La pelea duró un largo rato hasta que le quitamos su calavera y corrimos al sarcófago, lo abrimos con mucho miedo y allí dentro estaba una llave que abría la puerta de salida hacia el desierto. Al abrirlo pudimos divisar el tesoro, corrimos hacia él y en su interior sólo había una carta que decía: “El tesoro es la aventura que han vivido”, presionen el botón del cofre y piensen en casa”. 

MARÍA DEL ROSARIO SEGUI

La historia de los chicos, la vieja y el mago










Había una vez una cueva donde vivía una horrible vieja. Tenía nariz en forma de gancho, era pelada y las uñas las tenía más largas que el cuerpo.
Cerca de su hogar había un palacio con un árbol encantado. Un día los amigos de Juan agarraron piedras y las arrojaron a las paredes del lugar. En el palacio había un mago que decía palabras mágicas y les hizo un hechizo a los amigos  de Juan. El mismo consistía en que cuando hablaban les saldrían  sapos de a boca en  cambio a Juan,  monedas de oro por cada palabra que dijera.
Los amigos se disculparon por tirar las piedras, el mago los perdonó y les sacó el hechizo de los sapos y a Juan, el de las monedas.
Al día siguiente, la vieja le llevó un regalo a cada uno.
En fin, dejó de ser mala, se le acomodó la nariz, le creció el pelo y las uñas se le achicaron.
Todos los chicos se alegraron y gritaron:
_¡La vieja es buena! ¡Aleluya!

MARÍA BELÉN SARBORARIA

Las muñecas sí pueden hablar - Mención de Honor









Hace millones de años, una niña llamada Esmeralda coleccionaba muñecas de yeso, le gustaba pasar tiempo con ellas. Pasaron los años y fue mamá de una bebé hermosa llamada Catalina. También quería mucho a las muñecas por lo tanto su mamá decidió darle las suyas. Catalina las recibió con tanta alegría y enseguida se puso a jugar. Llegó la noche,  las acomodó sobre un estante y se fue a dormir.
A la madrugada se despertó y fue al baño cuando regresó escuchó una conversación y vio que las muñecas estaban hablando sobre que se querían escapar. Catalina tenía miedo a entrar y decidió dormir en el sofá del living.
Al otro día su mamá le preguntó:
_ ¿Por qué estás durmiendo acá?
­_Tus muñecas…
_ ¿Mis muñecas qué?
_Anoche me levanté para ir al baño y cuando regresé, abrí lentamente la puerta de mi habitación para sorprender la conversación de las muñecas. Ellas, sin embargo, estaban calladas, desnudas y quietas. Su inmovilidad no me asombró pero me tranquilizó porque… no se podían mover, pero hablaban de escapar.
_Hija, no tengas miedo, esas muñecas me las dio una señora que era bruja pero buena. No se pueden mover.
Y Catalina descubrió que esas muñecas estaban aburridas y sólo necesitaban jugar pero también se preguntó: ¿Una muñeca puede hablar?

CECILIA SALVI

Corrí al baño - Primer Lugar









Ayer, mientras hacía una torta con mi mamá, sentí que alguien me llamaba. Le dije a mi mamá que me esperase un ratito. Fui hasta mi pieza pero no sentí nada, estaba casi por llegar a la cocina, en donde estaba mi mamá y escuché que me llamaban otra vez. Esta vez, la voz que pronunciaba mi nombre venía del baño. Caminé hasta allí pero cuando llegué no vi nada; se me ocurrió mirar el inodoro pero no pude encontrar nada.
Cuando dejé de prestarle atención al inodoro, miré hacia la puerta y me sorprendí. La puerta yo no estaba, sólo se veía una escasa pared de hojas que se movían, cuando me acerqué un poco más, las hojas se movieron dejándome una puerta. Sentí otra vez que me llamaban, entonces avancé hacia el oscuro orificio, cuando pasé del otro lado ya no era oscuro sino que había un sapo al lado de un gran árbol que me dijo:
_Yo era el que te llamaba, quiero que vengas conmigo.
_ ¿Vos me llamabas? ¿Y para qué?_pregunté con mucha intriga.
_Te necesitamos, sólo alguien tan grande como vos nos puede ayudar _me respondió el sapo.
Lo acompañé hasta una cascada que no era muy grande, tenía un tronco que obstruía el camino del agua. El sapo me comentó que un gorila, muy egoísta lo había puesto ahí para que nadie pudiera tomar o nadar en el agua; nosotros la necesitamos dijo el sapo en voz alta.
Bueno los voy a ayudar_ dije_ Pero… ¿qué tengo que hacer?
_ Tenés que mover el tronco.
Fue muy fácil, lo moví sin hacer fuerza alguna. El sapo me agradeció mucho y eso me gustó. Le pregunté cómo podía hacer para regresar a mi casa y él me dijo:
_Mírame sin cerrar los ojos durante cuatro segundos.
Hice lo que me dijo y aparecí, de nuevo, en mi casa.
Mis papás se están por separar, cada vez que escucho sus discusiones, corro al baño y miro el inodoro, para ir a un lugar en el que sí soy feliz.

NICOLÁS ROSSO

Los amigos en el espacio










Érase una vez hace mucho tiempo, un grupo de amigos que se iba de vacaciones. Cuando llegaron al lugar, se fueron a recorrer el bosque, pero cuando volvieron a la casa donde estaban, se les apareció una luz verde fosforescente y los atrapó una nave espacial. Los chicos gritaron un montón pero nadie los escuchó. Llegaron hasta la nave y se encontraron con marcianos verdes que los llevaron hasta su planeta. Los enanos decían: _Vamos a matarlos con nuestro láser de colores_.
Los jóvenes asustados echaron a correr, les lanzaron piedras, una computadora y dejaron muchas huellas. Luego, los llevaron a dar un viaje al espacio infinito. Los amigos, aterrorizados, les mandaron un mensaje de texto con una foto a sus padres.
La familia de cada uno de ellos los fueron a buscar al lugar donde supuestamente deberían estar. En ese momento justo pasó la nave espacial y los padres empezaron a gritar:
_ ¡Bajen a nuestros hijos!
Los marcianos así lo hicieron.
De ahí en más nunca volvieron a ese lugar.

 MATEO ROSSO

Los vampiros y el sótano - Mención de Honor









Había una vez unos adolescentes muy enamorados, se conocieron en una cancha de fútbol, apenas se vieron, fue amor a primera vista. La chica era bajita, con el pelo largo lacio y rubio. Y se llamaba Luz. Para él era cenicienta. Él se llamaba Juan Elías, era también bajo, con pelo parado, pero a ella le encantaba. Fue al grano y la invitó a cenar a su casa, mientras sus padres estaban en una fiesta. Cenaron en el patio a la luz de la luna, con velas y todos los chiches. Era la cena perfecta. Mientras cenaban tranquilamente se escuchó un ruido. ¡Crash!
Luz le dijo: _ ¡Tengo mucho miedo! Él para no quedar mal le dijo:
 _ ¡No temas, yo entraré!
  Así fue, entró y cuando miró había vidrios por todos lados, manchas de sangre en el piso que iban hacia el sótano. De pronto se sintió:
_ uajajajajajajaj.
Salió y recordó que daban alerta: ¡había vampiros!
En ese momento Luz gritó y se apagó la luz.

 LUCÍA PRONOTTI

El rescate de Ana María - Mención de Honor









Cierto día Ana María estaba en un banco junto a sus amigas Rosana, Lía y Sabina. A ella le gustaba un chico llamado Ramiro. Cierta vez hablando con sus amigas se le escapó una palabra que describía a su príncipe azul. Sus amigas le preguntaron pero no respondió.
Al llegar a la escuela al otro día, Lía le contó a todo el colegio.
Cuando el muchacho se enteró caminó hacia donde ella estaba y le preguntó qué había pasado. Ana María se puso colorado como un tomate; al comenzar a hablar se dio cuenta de que él también estaba enamorado de ella. Corrió hasta su casa de vergüenza y se encerró en su cuarto. Pensó mucho tiempo hasta que, decidió ponerlo a prueba, le escribió una nota que decía:
“Si me querés tanto como me dijiste, tendrás que buscarme”.
Ana María tomó sus valijas y partió muy lejos.
Al día siguiente. Ramiro llevó un ramo de flores, Sabina le entregó la nota y él se puso muy triste, pero no bajó los brazos. Sabina también le había entregado un mapa que decía: “Encuéntrame, pasa por el puente de cristal, por el castillo rodeado de caballeros con grandes armaduras, por el río de joyas; ten cuidado te puedes ahogar y, por debajo de las de las piernas del dragón. ¡¡Cuidado, exhala fuego!!
Rápidamente Ramiro corrió hasta el puente de cristal pero tuvo problemas: sus pies se resbalaron; sacó su campera roja, la ató a uno de los extremos del puente y con cuidado subió. Al llegar al castillo quiso atravesarlo pero uno de los guardias dijo: _ ¡No puedes pasar!
Ramiro, apurado contó lo sucedido con su princesa Ana María. Éstos se emocionaron mucho y lo dejaron pasar. Cuando llegó al río de joyas pasó cuidadosamente, sin ningún problema pero algo lo ayudó, un pececito al cual Ana María había dicho que lo ayudara.
Ramiro agradeció su nobleza y lo llevó con él. Al llegar junto al enorme dragón,  se dio fe pero cuando quiso atravesarlo éste exhaló fuego, despertó y cuando lo vio preguntó:
_ ¿Qué haces por acá?
Éste respondió:
_Si me ayudas te diré.
_Bueno, contestó, necesito que atravieses ese camino de flores y me ayudes a encontrar mi princesa. Ramiro subió al lomo del dragón y volaron a encontrarla.
Entre árboles la encontraron aterrizaron en tierra firme y allí, Ramiro le dijo:
_ ¿Por qué te fuiste?
_Necesitaba saber si me querías.
_Claro que te quiero, vuelve conmigo.
Se abrazaron fuertemente y volvieron a su ciudad, en el lomo del dragón.

 DAHYANA PERÍN

Roco, mi perro










Un día estábamos con mi perro Roco, jugando en el campo de mi tío Lucas, a los espías. Encontramos un aljibe; quisimos abrirlo pero hacía falta una llave. Mi tío la tenía. Se la tomé prestada y salí corriendo.
Cuando logramos abrir, entramos y más lejos hallamos huesos, seguimos caminando y llegamos hasta un esqueleto, prendí mi linterna y vi que tenía un portafolio. ¿Qué contendrá?_ me pregunté.
Se lo saqué y salí corriendo hacia la salida.
Cuando logré salir, lo abrí y encontré patas de un tesoro y mapa de lugares extraños que nunca había escuchado hablar.
Lo llamé a mi tío y juntos buscamos ese tesoro.
Cuando lo encontramos lo abrimos y nos llevamos una gran sorpresa, el cofre estaba vacío.
Mi tío me dijo: _ ¡Creo que el tesoro es la amistad! Y yo le dije:
_Tío, pienso lo mismo.

ANTONELLA PALMUCCI

¡Qué caballero! - Mención de Honor










Hace mucho tiempo, en un lejano reino, existía una princesa llamada Linda. Ella era la más bonita del reino; sus padres, Leticia y Arturo la encerraron en un castillo que estaba custodiado por un dragón.
Un día, el rey de la ciudad quiso tener como su esposa a la princesa linda, pero él no se animaba por el tenebroso dragón.
Así fue que el rey buscó a una persona valiente que no tuviera miedo; se presentó un caballero con su armadura, joyas y caballo.
Partió al rescate, cruzó el puente y luego, ya dentro, el dragón empezó a escupir fuego y el valiente subió las escaleras hasta que llegó a la habitación de la princesa Linda.
La princesa dijo:
_ ¡Qué caballero eres! ¿Cómo te llamas?
­_Merlín _dijo el caballero.
La princesa lo notó tenso entonces le preguntó:
_ ¿Qué te pasa Merlín?
_Nos tenemos que ir o el dragón nos hará cenizas.
_Vayámonos, dijo la princesa.
Cruzaron el puente y cuando estaban por la mitad, se rompió pero lograron sujetarse de las sogas. La princesa gritó:
_ ¡Nos caeremos al río!
Pero por suerte salieron sanos y salvos, se enamoraron.
El Rey estaba desconsolado pero qué se le puede hacer.
Linda y Merlín tuvieron tres hijos y fueron felices por siempre.

ULISES PACUSSI